sábado, 10 de enero de 2009

Fieles En la Adverdidad
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Era una mañana hermosa la familia no estaba muy bien en casa pues mi tío el hermano menor de papá esta enfermo, su salud no se recuperaba y era necesario ir a la ciudad para comprar medicamento, ese día mi padre decidió llevarme con él a Mendoza , un pequeño pueblo a casi 3 horas de camino por una carretera de tierra, solo ese lugar encontraríamos una farmacia para comprar los medicamentos para mi tío, esa mañana no se porque mi padre decidió llevarme a mí yo era el tercer hijo, tenia dos hermanos mayores que bien pudieron acompañar a mi padre, quizá era una promesa de papá de llevarme en su próximo viaje a la ciudad para ver, un carro, o comer un pan, o esas cosa que hay en la ciudad que emocionan a un niño del campo no recuerdo la razón pero iniciamos el viaje juntos. Ensillamos un caballo para que llevara algunos productos del campo para venderlos y a si conseguir un poco de dinero, cuando llegamos a Mendoza mi padre se encontró con unos amigos de la montaña, estaba allí el hermano Atilano Díaz, era muy apreciado por la familia había estado en casa algunos días y éramos buenos amigos, mi padre compro algunas cosas y el medicamento para el tío Cristobal Sopla las horas del día habían avanzado y casi ya eran las 5:00 de la tarde el sol en este sector del país de Perú se oculta y deja de brillar como a las 6:00 de la tarde así que de seguro ese día íbamos a viajar en la oscuridad de la noche y por lugares desolados y peligrosos, el hermano Atilano, decidió prestarnos una yegua para que yo pudiera cabalgar y a si el viaje seria menos peligroso, mi padre acepto y cargo en la yegua una alforja con cosas para la casa y ropas que había comprado y me hizo cabalgar, en el otro caballo puso dos costales de víveres y iniciamos el regreso, se despidió de hermano Atilado y otros amigos de la ciudad, negándose a quedarse para viajar el segundo día con mas seguridad y no esa noche, un tío que vivía a la salida de la ciudad le dijo sobrino quédate esta noche duerme en casa y mañana madrugas, la noche puede ser peligrosa, además tienes un niño muy pequeño como para viajar en la noche, mi papá contesto: son solo como tres horas de viaje, por ser noche en 4 horas estaremos en casa, descuida Dios nos protegerá, habíamos recorrido cono 10 minutos y la noche llego, la oscuridad invadió el día y nuestro recorrido empezó a ser mas lento, la carga que llevaba nuestro caballo parecía no estar bien contrapesado esto hacia que con frecuencia se malograba y retrazaba mas el viaje, eran como las 10 de la noche y recién estábamos pasando nueva esperanza un pueblo que por lo general demoraba 1 hora llegar desde Mendoza, yo no estaba preocupado, me gustaba la aventura, y viajar de noche era una linda experiencia, pero las cosas se ponían mal eran como las 11 PM. 23 horas y nos encontrábamos en un lugar peligroso este lugar era frecuentado por malhechores que asaltaban, en este lugar llamado Andrea, era un lugar que no había escapatoria porque la carretera tenia a uno de sus costados un alto muro de rocas y tierra y al otro extremo una pendiente de hasta más de 150 metros y que terminaba en el río, de esta situación se aprovechaban los asaltantes, nosotros nos encontrábamos en ese lugar era un ambiente desolado se escuchaba algunos ladridos de los perros y el ruido de animales nocturnos, la yegua en el que cabalgaba se empezó a adelantar y no podía controlarlo mi padre trataba de seguirme alumbrando con su linterna y apurando al caballo que llevaba la carga, pero de repente la yegua dio un paso en falso pues iba muy a la orilla y como era oscuro yo no podía dirigirlo mi padre escucho un fuerte sonido y corrió apresurado pensó lo peor llego al lugar en segundos, yo yacía a unos 2 metros del filo de carretera sentado en una pendiente sostenido de un pequeño arbusto Delmer donde estas pregunto en medio de la oscuridad no podía divisarme mas aun los pequeños arbustos que crecían en la pendiente no le permitían verme, papa estoy acá ¿Qué paso? Pregunte mi padre bajo hasta mí le abrazo me pregunto si estaba bien, yo estaba bien no tenia ningún rasguño no parecía estar mal yo estaba muy bien, pero en segundos la situación cambio, mi padre asegurándose que yo estaba bien fue en busca del animal la yegua estaba recostada atrapado por 2 pequeños arbolitos mi padre agarro de la soga, intento pararla mientras yo alumbraba, cuando de repente los 2 arbolitos cedieron la yegua intento pararse pero la superficie tenia una pendiente tal que era imposible que un animal de 4 patas pudiera permanecer en pie mi padre no pudo sostener la soga que sujetaba al animal y la yegua empezó a rodar hasta llegar al rió, se escucho un ruido tremendo parecía como si al llegar el animal reventó en una roca, entonces al contemplar esa escena el miedo se apodero de mi, quede completamente asustado y empecé a llorar, mi padre desesperado busco la alforja que traía la yegua pero no lo pudo encontrar, seguramente estaba junto a la yegua y también se cayo al rió, mientras intentábamos salir una persona del lugar apareció y nos ayudo a salir pues por nosotros mismos hubiese sido difícil salir ya que el señor Luís , saco la soga del caballo que llevaba los sacos de víveres y nos jalo a la carretera, mi padre le contó lo sucedido mientras yo no paraba de llorar, no era un llanto desesperado, era un llanto del corazón era un llorar desde lo mas profundo de mi ser, no podría creer como yo estaba vivó esa situación me tenia asustado, como era posible que yo había quedado sentado al lado de un arbolito sin ningún rasguño y estaba a solo metros del animal no tenia fractura, no tenia dolor, no tenia nada, pero me encontraba a mas de 4 metros de la carretera en una pendiente casi de 90 grados me llevaron a la casa del señor Luís, allá me intentaban calmar pero era imposible estaba solo, yo me sentía solo, mi padre acompañado por don Luís fueron a ver el animal, y haber si podían recupera algo de las cosas después de mas de dos oras llegaron, las noticias no eran buenas, al parecer el animal (la yegua) estaba en muy mal estado no lo pudieron sacar del río pero llegaron al lugar y vieron que tenia la pansita reventada y se quejaba mucho, al día siguiente constatamos lo que se temía, la yegua tenia un serio problema y debía de ser decapitado, no había solución para su problema, efectivamente tenia reventada el estomago después de algunas semanas al ver que no tenia recuperación y previa autorización del hermano Atilano fue ejecutada. Esa noche del accidente aun cuando yo tenia unos 10 años o menos no lo recuerdo bien el Ángel de Jehová me sostuvo en sus brazos y me libro de la muerte, yo debí de morir si no hubiera sido por el Ángel, hubiese rodado hasta llegar al río, era una muerte inevitable solo que Dios salvo mi vida. Quizá hoy alguna de mis actitudes pueda ser que sean porque tuve una niñez dolorosa y sufrida, quizá un psicólogo me diría, tienes un pasado que no ha sido superado, pero cuando miro al cielo veo que Dios me ha sostenido, Dios ha estado pendiente de mí, por eso cuando le tristeza, la desesperación embarga mi vida, cuando el desanimo intentan hacerme desistir de mis sueños, pienso, si Dios no tuviera un plan especial para mi no me hubiera salvado de una muerte segura, han paso muchos años desde aquella intervención milagrosa de Dios, todos estos años Dios a estado cuidándome, no estoy en Plan-grande en ese lugar que me vio nacer, no estoy en mi querido Perú, estoy lejos en otro país y este año por la gracia de Dios estaré haciendo realidad un sueño, este año me graduare como Ingeniero en administración y ejecución de empresas, después me quedan muchos sueños y retos mas que afrontar, aunque anhelo de todo corazón que Jesús regreso pronto para vivir con el por la eternidad, gracias Dios por cuidarme, si estas leyendo esta historia y si tienes dificultades si estas pasando por situaciones dolorosas, recuerda que Dios esta a tu lado quiere que le des un lugar en tu vida tiene un plan especial para ti, sino fuera así ya estarías muerto.